La colada de lava en el complejo volcánico Nevados de Chillán marcó un hito en su nuevo ciclo eruptivo, que comenzó el 15 junio pero concentró su mayor actividad en septiembre.

Tras varias semanas de explosiones y pulsos que han superado los 900 metros sobre el cráter, la tarde del jueves 2 de octubre ocurrió la aparición del primer flujo de lava de este proceso, acompañado por la emisión de piroclastos balísticos, lo que fue confirmada esa noche por el Servicio Nacional y de Geología (Sernageomin) en sus plataformas oficiales, ya que antes y tras difundir una jornada informativa en Las Trancas se hablara de un probable escenario en vista de reportes que dieron cuenta de incandescencia y de cambio en el relieve del macizo.

Por ahora, según los expertos, el flujo de lava es corto y avanza lento, pero según estimaciones podría alcanzar algunos metros por día y llegar a la extensión de un kilómetro en un mes. No obstante, a la fecha, se mantiene concentrada dicha actividad en la parte alta del macizo. La lava figura como una masa negra, porque tras salir del cráter se enfría, pero

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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