jueves, 20 agosto, 2026 a las 19:46 prensa Sociedad En una terminal de carga en las afueras de Querétaro, un operador de 47 años se subió a su tractocamión alrededor de las 22.40 de un miércoles de febrero, con destino a un centro de distribución en Monterrey.

Llevaba encima una jornada de descarga que había empezado a las seis de la mañana y no había dormido más de cuatro horas y media. El sistema telemétrico instalado en la cabina registró los primeros microsueños a las 2.15 de la madrugada, apenas tres horas y media después de arrancar, cuando el vehículo empezó a desviarse del carril en un tramo recto de la MEX-57 cerca de Matehuala.

La alerta sonó en la cabina y simultáneamente en el centro de monitoreo de la empresa, y el conductor se detuvo en una gasolinera quince minutos después. Nadie se enteró más que el operador y el analista de turno que le contestó por radio.

Ese tipo de eventos pasan quizás unas ocho o diez veces por semana en flotas medianas que operan turnos nocturnos, según coordinadores de operaciones que trabajan en corredores del norte de

Fuente original: Araucanía Noticias

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