El Gobierno del Presidente Kast parece haber hecho todo lo que dicen los manuales de la ortodoxia económica para reactivar la economía. Impulsó una megarreforma que rebaja gradualmente el impuesto de primera categoría desde 27% a 23%, reintegró el sistema tributario, eliminó las contribuciones para la primera vivienda de mayores de 65 años y estableció incentivos para las donaciones y la repatriación de capitales.
Sin embargo, algo no está funcionando. La ciudadanía no tiene confianza ni en el presente ni en el futuro. El desempleo llegó a 9,5%, su nivel más alto desde 2021. En seis de los primeros siete meses de 2026 el IMACEC registró variaciones interanuales negativas y entre enero y julio la actividad acumula una caída de 0,4%.
Las estimaciones ya sitúan el crecimiento del país para este año por debajo del 1%. Entonces cabe una pregunta incómoda: si el Gobierno está haciendo precisamente aquello que, según sus economistas, debería estimular la inversión y el empleo, ¿por qué la economía se debilita y aumenta la cesantía? Porque la economía no funciona solamente con impuestos, tasas de interés, incentivos y planillas Excel.
Funciona también, y mucho, con expectativas
Fuente original: Alerta Noticias Temuco
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