Una particular historia surgió a partir de los testimonios de dos pasajeras de un servicio de buses que conecta Antuco con Los Ángeles. Rosa y Camila, quienes aseguran haber vivido, en distintos viajes, encuentros con una mujer cuya presencia fue percibida por ellas, pero no por el resto de los pasajeros.
Más aún, en aquellos horarios donde hay pasajeros que recorren largas distancias en estos puntos de la Provincia de Biobío. Y que más de alguna anécdota suele ocurrir, especialmente en las zonas precordilleranas. Rosa cuenta que llevaba cerca de una hora esperando el bus en un sector rural cuando finalmente pudo abordarlo.
Tras saludar al conductor, se sentó y, según recuerda, detrás de ella iba una mujer realizando labores de aseo. “Me subo, saludo al chofer y atrás venía una señora haciendo el aseo. Me senté y después volví a mirar para atrás y no había nadie haciendo el aseo. Yo dije: ‘Ya, se debe haber sentado la señora’”, relató.
Al mirar hacia los asientos, sin embargo, se percató de algo que le hizo sentir un escalofríos en la espalda. “Miré y no había nadie en ningún asiento. Entonces
Fuente original: El Contraste
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