Enfriar una habitación y filtrar partículas son tareas diferentes. El tamaño de la pieza, la instalación y los filtros de repuesto ayudan a definir qué equipo se necesita. El calor de verano y el polen de primavera plantean necesidades distintas en los hogares de Ñuble. Un aire acondicionado permite bajar la temperatura de una habitación, mientras que un purificador busca reducir partículas suspendidas, como polvo y polen.

Un purificador no enfría la habitación. Antes de comprar, conviene identificar el problema y el lugar donde ocurre. Una pieza que recibe sol durante la tarde requiere una evaluación diferente de un dormitorio donde se busca filtrar partículas. Tampoco se puede asumir que un equipo destinado a una habitación servirá para toda la vivienda. Al elegir un aire acondicionado, los BTU por hora indican su capacidad de enfriamiento.

Esa cifra debe relacionarse con las dimensiones del recinto, su altura, aislación y exposición al sol. Un equipo insuficiente puede tardar más en enfriar o no alcanzar la temperatura esperada. Por eso, una recomendación basada únicamente en metros cuadrados puede quedarse corta. En una casa con ventanales hacia el poniente, el instalador debe considerar esa

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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